Extracto del libro “Saber alimentarse”, de Claudio Naranjo.

Tener leche en el Ecuador, y en sentido figurado, significa tener suerte. “¡Qué leche!”, dice la gente para significar “¡qué suerte!”. Es que en este país la leche cuesta tanto que para que la familia disponga de ella todos los días, se necesita mucha suerte o mucha plata.

El hombre actual tiene más de 60,000 años de antigüedad. Sus antecesores tienen entre uno y dos millones de años de antigüedad. La vaca fue domesticada hace aproximadamente 6,000 años atrás. Quiere decir que los seres humanos sobrevivieron y se multiplicaron por miles de años, sin alimentarse con leche de vaca, ni de ningún otro mamífero, mas que de la misma leche humana al nacer.

En américa no hubo bovinos. No hubo leche de vaca. Los españoles nos trajeron este animal. Valioso, sobre todo para los ganaderos.
En cambio en sudamérica hubo quinoa. Los aborígenes domesticaron la planta empíricamente y descubrieron que era un excelente alimento. En la región andina, desde Argentina hasta Colombia, no hubo lugar en donde no se hubiese comido quinoa. Fue uno de los mejores sustentos.
Lo asombroso, además, es que los aborígenes descubrieron que la quinoa era el mejor alimento para reemplazar la leche materna, después del destete del niño.

Ha sido necesario que transcurran siglos y que la ciencia y la tecnología hayan llegado hasta el actual fantástico nivel de desarrollo, para encontrar la razón de ese descubrimiento aborigen.

Como es fácil imaginar, la leche de la madre proporciona al niño todo lo que esté necesita, tanto en calidad como en cantidad, como en cantidad. Desde los cinco o seis meses de edad, el niño requiere algo más de hierro, vitaminas y otros nutrientes que lo que puede proporcionarle la leche de su madre. Además, como el niño crece más cada día, el volumen de la leche que puede dar a la madre ya no es suficiente, momento en el cual es necesario complementar la lactancia materna con algunos alimentos adicionales.

El valor nutritivo de la quinoa

Volvamos a la quinoa. En años recientes se desarrollaron técnicas para analizar la composición química de las proteínas, que son complementos constitutivos básicos: los llamados aminoácidos. Nuestro organismo contando con la materia prima necesaria, es capaz de sintetizar o producir la mayoría de tales aminoácidos, no así de ocho o nueve que el organismo humano no puede producir. Es indispensable que entren alimentos con estos aminoácidos, por esta razón es que se les llama esenciales. Pues bien, la quinoa es el alimento más parecido y más cercano a la leche materna en la composición de  aminoácidos esenciales, mucho más que la leche de vaca.

Las proteínas de la quinoa se acercan bastante a los requerimientos humanos, mientras otras, como las de la gelatina, resultan inútiles, sin valor nutritivo. Las proteínas de origen animal tienen, por su composición, mayor adaptabilidad que las proteínas vegetales, sin embargo el metabolismo de las mismas resulta sumamente ácido, y estudios comprueban que su potencial enzimático está relacionado al desarrollo de tumoraciones.

AMINOÁCIDOS ESENCIALES EN LA LECHE MATERNA, LECHE DE VACA Y EN LA QUINOA
(Miligramos de aminoácidos en 10 gr de proteína de leches y 15 gr de quinoa)

Aminoácidos

Leche de vaca

Leche humana

Quinoa

Fenilalanina
Metionina
Leucina
Isoleucina
Valina
Lisina
Treonina
Triptófano
Histidina

490
240
950
470
640
780
440
140
270

460
240
930
460
550
660
430
170
260

614
210
1212
568
703
1052
614
144
369

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